miércoles, 6 de enero de 2016

Estudio de Salud de la ciudad de Madrid 2014: conocer para saber, conocer para intervenir




Recientemente se ha presentado el “Estudio de Salud de la ciudad de Madrid 2014”. Es un trabajo desarrollado por profesionales de Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid), que se puede leer o descargar desde la página web www.madridsalud.es, a través del link: http://bit.ly/1IROkZF y que he tenido la suerte de dirigir. En él se analiza la situación de la salud de la población madrileña, los factores que la determinan y la distribución de problemas en diferentes grupos de población definidos por características demográficas, socioeconómicas o de zona residencial.  La existencia de un estudio previo (2005) y la disponibilidad de otros actuales de España y Europa permiten dar a esta visión una perspectiva simultáneamente longitudinal y transversal

El conocimiento de la desigualdad social y territorial existente dentro de la ciudad, así como su evolución en el tiempo, es uno de los ejes fundamentales de este trabajo, lo que aporta una serie de elementos básicos útiles a la hora de planificar intervenciones que avancen hacia la reducción de la misma. Y en este plano se establece uno de sus valores añadidos: conseguir que la visión de la salud se incluya en todas las políticas. Es lo que se ha planteado desde el gobierno municipal con el nombre de “Madrid, la ciudad de los cuidados” sobre la convicción de que "todas las personas somos vulnerables, interdependientes y necesitamos cuidados".

Conocer para entender, sí, pero sobre todo conocer para intervenir. Alcanzar a saber qué grupos sociales presentan mayor riesgo de sufrir determinados problemas de salud,  o con más frecuencia desarrollan algunos hábitos que los incrementan, o en qué zonas de la ciudad se concentran determinados factores perjudiciales para la salud, permite una planificación sanitaria también desigual pero equitativa desde el punto de vista de las intervenciones en promoción y prevención y bajo la premisa de orientar la naturaleza de las mismas o su intensidad hacia algunos grupos de población o  hacia determinadas zonas donde viven personas con dificultades especiales.

Se observa que la salud de la población de la ciudad de Madrid está mejorando aunque existen importantes oportunidades para una mayor reducción de la carga de enfermedad prevenible. La brecha en las tasas de mortalidad entre hombres y mujeres se ha reducido, pero las desigualdades en salud entre grupos sociales y entre zonas de la ciudad siguen siendo muy acusadas. La población que reside en los distritos del Sur y el Sur-Este de la ciudad es la que mayor dificultad enfrenta para mantenerse sana y vivir muchos años, en especial los hombres. De hecho la desigualdad se agudiza en los últimos años fundamentalmente por el hecho de que los hombres de esas zonas mejoran mucho menos su salud que el resto de la población, retrasándose por ello respecto a los demás.

En este trabajo, con el objeto de aproximarnos a la cuantificación del impacto de la desigualdad socioeconómica y territorial en la mortalidad, se ha calculado la proporción en que disminuiría la tasa de mortalidad general ajustada por edades en el caso de que la población de todos los distritos registrara un riesgo de morir idéntico al de la población de Chamartín, la que tiene el más bajo de todos. Es decir, cuánta mortalidad se evitaría si no existiese desigualdad y todos los distritos tuvieran la situación del mejor de ellos, equiparándoles por tanto a todos con la mejor de las posibilidades. En este caso disminuiría la mortalidad con datos de 2013 en toda la ciudad en un 10,55% de la tasa ajustada, esto es, aproximadamente unas 1.422 defunciones menos. Cabe consignar aquí que esta cifra es muy similar a la hallada en 2005 que, con datos de aquél año, se aproximó a un 11%. Con este mismo planteamiento en el mismo año 2013 la población que reside en el grupo de distritos de menor desarrollo hubiera reducido su mortalidad un 11,40% de haber registrado una tasa de mortalidad ajustada por todas las causas idéntica a la hallada para la población del grupo de distritos de mayor desarrollo.

Disminuyó la mortalidad registrada en los últimos años, excepción hecha de lo ocurrido entre 2010 y 2012 en que, como en el conjunto del Estado y en la ciudad de Barcelona, cayó la esperanza de vida seguramente por efecto de las políticas desarrolladas con la justificación de la crisis económica. Al no haber ido acompañado este descenso de otros similares en morbilidad crónica, las personas viven más tiempo con enfermedades, problemas de salud y limitaciones de todo tipo. En concreto y para quienes nacen en la actualidad en Madrid se puede calcular que vivirán un 20% de su vida total con mala salud si son hombres y un 25% si son mujeres. 

La alta prevalencia de problemas crónicos, cuya distribución, además, nos devuelve una foto nítida de la desigualdad (tienen más riesgo de padecerlos las mujeres, quienes pertenecen a un hogar de clase social desfavorecida o viven en zonas de menor desarrollo), es uno de los problemas más llamativos de entre los encontrados, así como la gran proporción de personas con riesgo de mala salud mental, con exceso de peso, que llevan una vida sedentaria o se alimentan mal. La elevada fecundidad detectada en chicas adolescentes, en especial inmigrantes que viven en zonas periféricas, es otro problema que sin duda merece nuestra atención. 

Las políticas deben abordar las causas de la mala salud, así como de la mortalidad prematura, considerando en la planificación de todas ellas el determinante papel del envejecimiento y  sobre-envejecimiento de la población de Madrid. 

Este trabajo demuestra también que se necesita una acción sistemática tanto a nivel local como a nivel nacional para reducir la exposición al riesgo, apoyar conductas saludables, aliviar la gravedad de los trastornos discapacitantes crónicos, y mitigar los efectos de la privación socioeconómica.

J. Manuel Díaz Olalla

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